LA "ASOCIACION BERGANTIN" DE BALERMA, EDITA SU BOLETIN A TRAVES DE INTERNET

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La Asociación Cultural Bergantin de Balerma ha editado ya el número 3 de su revista, donde ofrece información multidisciplinar, puede verse una vista aérea de Balerma y dedican buena parte de la misma a realizar su particular homenaje al actor Paul Newman.
Pero como hemos dicho, en el número 2 publicaban una poesia de José Callejón que además recita con maestría. Desde aquí no nos hemos resistido a copiar la poesia, felicitando una vez mas a su autor por esté y otros tantos trabajos que desarrolla.
ESTELA DE UNA MARIPOSA
José Callejón
Siguiendo a una mariposa,
manos al cielo extendía
con mímica sigilosa
de ilusa, que simpatía.
Sucedía en huerto precioso,
rinconcito de Alpujarras,
bajo un cosmos celestoso;
trovas coreaban chicharras.
Como en tardes septembrinas,
cerca del Pecho Cuchillo,
sol repartía a colinas
el veranillo membrillo.
Tal vez dejó encandilada
su luz a la juguetona,
que perseguía ensimismada
a sisellita quimona.
Desde el jazmín al rosal,
del rosal al limonero,
del limonero a un parral,
y entonces buscó romero.
Detrás de alillas pecosas,
las manos ella extendía,
fragancia ofrecían de rosas,
tan linda era fantasía...
Llenos de limbo sus ojos,
dejó acullá la morada;
si hubo traspies con "matojos",
la escena no es declamada.
Sólo a infeliz botarate,
oculto un sapo la veía
desde encima del balate
que delante de lago había.
La bella parsimoniosa
atravesaba plazuela;
por cuesta anduvo afanosa
pasando antes callejuela.
Muy pronto oscurecería.
Regresa!-le gritó grillo.
-Qué traviesa- le decía
galán de noche al tomillo.
Y errante tras palomilla
de color de cal de ermita,
bebió de la maravilla
que exhibía fuente chiquita.
Y el pilla-pilla siguieron,
y al murallón se acercaron
de basílica, y corrieron
cuando los cielos tronaron.
La ninfa voló al instante
a cueva de ese edificio;
en cambio, la delirante
no podía sortear bullicio.
Dentro del pórtico, asidos,
devotos halló agolpados;
llorosa se cubria oidos
bajo retumbos izados.
Temblando se salvó a ocuras
de estruendos estrepitosos
su sino con desventuras
y de tropiezos premiosos.
Después de que umbral cruzara,
amparo le dio un jesuita,
que presto, le prestó vara
de peregrina visita.
Y a paso espiritual,
cobijada ya entre el gentío
dentro de la catedral,
de otoño tuvo escalofrío.
Capilla vio, y a madera
se abrazó al fin de un banco,
que, exhausta, acabó carrera.
Y el lepidóptero blanco?
Con los pies adoloridos,
percibió aroma de nardos,
junto a búcaros floridos
brisas de mecha y petardos.
También derretir de cera
de candelillas olía,
gente descalza en hilera
o en procesión las traería.
Y así, el solemne murmullo,
e incienso que almas perfuma,
de alivio servían y arrullo,
y ahí traspasó la bruma.
Soñó que era otra vez niña
con su abuelito de paseo
por la marina campiña,
y albores de veraneo.
Las blancas velas surcando,
nácares, caracolas,
corales, o chachareando
barquito hasta el rompeolas.
En un santiamén, campanas
Imagen Santa avistaron,
tras luminarias fontanas
sus costaleros la alzaron.
Permaneció acurrucada
la anciana, y la mariposa
olía a romero, a cañada,
al arroparle mimosa.

