lunes, 13 de octubre de 2008

LA "ASOCIACION BERGANTIN" DE BALERMA, EDITA SU BOLETIN A TRAVES DE INTERNET

En el número 2 de su revista se puede leer la poesia "Estela de una mariposa" del daliense JOSÉ CALLEJÓN editada con motivo del Día Mundial del Alzheimer. Una obra llena de sensibilidad, que describe la situación de una persona que pacede esa enfermedad y como despistada llega hasta la plaza del Ayuntamiento en la tarde del Tercer Domingo de septiembre,  donde aturdida se refugia en la capilla del Padre Rubio. Pincha leer mas para disfrutar de su lectura.

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La Asociación Cultural Bergantin de Balerma ha editado ya el número 3 de su revista, donde ofrece información multidisciplinar, puede verse una vista aérea de Balerma y dedican buena parte de la misma a realizar su particular homenaje al actor Paul Newman.
Pero como hemos dicho, en el número 2 publicaban una poesia de José Callejón que además recita con maestría. Desde aquí no nos hemos resistido a copiar la poesia, felicitando una vez mas a su autor por esté y otros tantos trabajos que desarrolla.

ESTELA DE UNA MARIPOSA

José Callejón

  

Siguiendo a una mariposa,

manos al cielo extendía

con mímica sigilosa

de ilusa, que simpatía.

 

Sucedía en huerto precioso,

rinconcito de Alpujarras,

bajo un cosmos celestoso;

trovas coreaban chicharras.

 

Como en tardes septembrinas,

cerca del Pecho Cuchillo,

sol repartía a colinas

el veranillo membrillo.

 

Tal vez dejó encandilada

su luz a la juguetona,

que perseguía ensimismada

a sisellita quimona.

 

Desde el jazmín al rosal,

del rosal al limonero,

del limonero a un parral,

y entonces buscó romero.

 

Detrás de alillas pecosas,

las manos ella extendía,

fragancia ofrecían de rosas,

tan linda era fantasía...

 

Llenos de limbo sus ojos,

dejó acullá la morada;

si hubo traspies con "matojos",

la escena no es declamada.

 

Sólo a infeliz botarate,

oculto un sapo la veía

desde encima del balate

que delante de lago había.

 

La bella parsimoniosa

atravesaba plazuela;

por cuesta anduvo afanosa

pasando antes callejuela.

 

 

Muy pronto oscurecería.

Regresa!-le gritó grillo.

-Qué traviesa- le decía

galán de noche al tomillo.

 

Y errante tras palomilla

de color de cal de ermita,

bebió de la maravilla

que exhibía fuente chiquita.

 

Y el pilla-pilla siguieron,

y al murallón se acercaron

de basílica, y corrieron

cuando los cielos tronaron.

 

La ninfa voló al instante

a cueva de ese edificio;

en cambio, la delirante

no podía sortear bullicio.

 

Dentro del pórtico, asidos,

devotos halló agolpados;

llorosa se cubria oidos

bajo retumbos izados.

 

Temblando se salvó a ocuras

de estruendos estrepitosos

su sino con desventuras

y de tropiezos premiosos.

 

Después de que umbral cruzara,

amparo le dio un jesuita,

que presto, le prestó vara

de peregrina visita.

 

Y a paso espiritual,

cobijada ya entre el gentío

dentro de la catedral,

de otoño tuvo escalofrío.

 

Capilla vio, y a madera

se abrazó al fin de un banco,

que, exhausta, acabó carrera.

Y el lepidóptero blanco?

 

Con los pies adoloridos,

percibió aroma de nardos,

junto a búcaros floridos

brisas de mecha y petardos.

 

También derretir de cera

de candelillas olía,

gente descalza en hilera

o en procesión las traería.

 

Y así, el solemne murmullo,

e incienso que almas perfuma,

de alivio servían y arrullo,

y ahí traspasó la bruma.

 

Soñó que era otra vez niña

con su abuelito de paseo

por la marina campiña,

y albores de veraneo.

 

Las blancas velas surcando,

nácares, caracolas,

corales, o chachareando

barquito hasta el rompeolas.

 

En un santiamén, campanas

Imagen Santa avistaron,

tras luminarias fontanas

sus costaleros la alzaron.

 

Permaneció acurrucada

la anciana, y la mariposa

olía a romero, a cañada,

al arroparle mimosa.


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