Un pueblo que olvida su cultura, sus raices y su historia, no merece la pena ni que se llame pueblo.
Esto es lo que le está pasando a Dalías, ya que su "progre" corporación, está destruyendo todo su pasado y su cultura, para dar paso a modernas urbanizaciones, campos de golf y altares de Bernini.
Gracias y mil gracias a TALIA, por no olvidar la cultura y el pasado de nuestro pueblo.
Viva la humildad y abajo la prepotencia!!!!